Bifröst

Mi camino espiritual

Puedo decir que crecí en un seno católico, pero justo el día que hice el sacramento de la eucaristía, tras salir de la catedral una duda existencial empezó a germinar dentro de mí. De pronto empecé a cuestionarme el porqué estaba realizando esa ceremonia, de alguna forma sabía que significaba, sin embargo, dudaba el motivo real de la acción, ¿Era porque yo quería? ¿O simplemente quería satisfacer los deseos de las personas que me rodean?.

Para la corta edad que tenía en aquel momento esa pequeña crisis iba creciendo de una manera mucho más rápida de lo que lograba resolverla, y para reforzar mi creencia empecé a leer la sagrada biblia. Tras terminarla por segunda vez recuerdo haber tenido más dudas de las que tenía antes de leerla por vez primera. En mi pequeña percepción del mundo, todo se dividía en bueno si creías en Dios y malo si no lo hacías.

De pronto me imaginaba que había cruzado al lado oscuro, no podía seguir “creyendo” al menos no como lo decía aquel libro que en mi parecer era contradictorio. Y comencé a investigar sobre a lo que le llamaba “el lado oscuro”. Poco a poco fui encontrando más información que reafirmaba ni decisión de alejarme en la creencia inculcada de pequeño, sin embargo, buscando más libros que leer encontré el libro de “El Anticristo” de Friedrich Nietzsche en la creciente biblioteca de mi hermana. Cuando comencé a leerlo todo era confuso, pero algo de lo que mencionaba lograba entender, hasta el momento que mi hermana me expresó que esa lectura era muy pesada para mi corta edad y me prestó otro libro que poco me interesó cuando me lo dio.

“Las batallas en el desierto” de José Emilio Pacheco, de pronto me sentí tan identificado con el pequeño Carlos, que terminé de leerlo en una noche de insomnio, tras él le siguieron libros como “El principito” de Antoine de Saint-Exupéry, “Demian” de Hermann Hesse y “El alquimista” de Paulo Coelho, siendo este último el que me cortó la inspiración de continuar leyendo este género literario. Sin embargo, “Demian” fue crucial en mi formación espiritual y emocional. De pronto mi mundo ya no era blanco y negro, ahora veía los matices y escalas cromáticas.

Estaba ante mis ojos todo un nuevo mundo de posibilidades y quería compartirlo, pero, ¿a quién? Recuerdo que en aquel tiempo me juntaba con muchos compañeros del colegio y de la colonia, sin embargo, tenía un amigo con el que podíamos hablar de otros temas y fue al que le confesé que ya no creía en Dios, me asombró un poco cuando me dijo que él tampoco. A partir de allí empezamos a juntarnos mucho más. Cuando empezamos a platicar de las cosas que nos gustaban y sobre creencias, recuerdo que me comentó que le gustaba la magia y lo esotérico, lo cual me pareció muy curioso, porque tenía un tío que se dedicaba a ello y siempre me había generado mucha curiosidad. Sin embargo, hasta ese momento casi no le preguntaba a mi tío sobre ello por pena.

Empezamos a realizar nuestros pequeños rituales, hasta donde nuestro poco conocimiento y nuestros limitados recursos nos permitían, a él le atraía más la parte alquímica y pociones mientras que a mí los hechizos y clarividencia. Poco a poco fui acercándome al conocimiento de mi tío iniciándome en la Cartomancia, Quiromancia y Radiestesia. Pese a que al año siguiente entre a la secundaria y ya casi no nos veíamos, cada fin de semana seguíamos haciendo nuestros rituales. Conforme fue pasando el tiempo la amistad fue alejándose cada vez más, sin embargo, encontré una senda en el mundo esotérico.

También es importante mencionar otra semilla que se debe a mi hermana, la cual tiene una gran pasión por la lectura, que constantemente me prestaba algunos libros para leer, entre ellos hay uno que le guardo un gran cariño, es el de “Tadeo Jones: Tras la lanza de Odín” y aunque en un inicio solo fue un libro que me gustó mucho, poco a poco noté como tenía cierta inclinación por el mundo nórdico. Desde la secundaria recuerdo tener mi martillo de Thor, cuando descubrí que hay una religión basada a esa creencia, la adopté y en la actualidad sigo practicándola, de misma forma agregué la Runomancia como otra habilidad.

"La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos" 

- Charles Chaplin